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Hepatitis C

La hepatitis C es una enfermedad infecciosa que afecta al hígado, produciendo su inflamación y que es causada por el Virus de la Hepatitis C (VHC).

El virus de la hepatitis C (VHC) es un virus de ARN que pertenece a la familia Flaviviridae. Desde 1989 la disponibilidad de una prueba para detectar anticuerpos frente a este virus ha permitido comprobar que gran parte de las hepatitis conocidas hasta entonces como hepatitis no A no B eran causadas por este virus. El reservorio es el ser humano.

Este virus presenta una gran variabilidad genética que, tal vez, explica la capacidad del virus para evadir el sistema inmunológico del huésped y que puede ser la causa del elevado porcentaje de infección crónica y de las dificultades para desarrollar una vacuna efectiva para prevenir la infección por el VHC.

La hepatitis C se transmite principalmente por vía parenteral. Existen datos contradictorios respecto a la presencia del virus con capacidad infectiva en otros fluidos además de la sangre.

Mecanismos de transmisión como el uso de drogas por vía parenteral, pinchazos accidentales con agujas contaminadas, compartir objetos contaminados con sangre, transfusiones, contactos sexuales, etc., explican una gran parte de las infecciones. Pero hay un porcentaje de las mismas en el que no se identifica una fuente de infección y probablemente son debidas a mecanismos parenterales que aún no se han valorado suficientemente.

Transfusiones y trasplantes

El riesgo de infección por transfusiones y trasplantes ha disminuido considerablemente tras la utilización de pruebas para detectar anticuerpos anti-VHC en los donantes (Orden de 22 de enero de 1990, del Consejero de Sanidad y Consumo).

Usuarios de drogas inyectables

Muchas personas con infección crónica por el VHC podrían haber adquirido la infección años antes como resultado de la inyección ocasional de drogas por vía parenteral.

Usuarios de drogas no inyectables

El material para la inhalación de cocaína por vía nasal contaminado con sangre puede ser un instrumento de inoculación parenteral.

Actividad sexual

El riesgo de transmisión sexual es bajo. Aunque el VHC puede transmitirse entre parejas habituales de larga duración, se considera que el riesgo de transmisión en este contexto es mínimo (la prevalencia de anticuerpos en las parejas habituales es de 0 a 10 %). Algunos expertos consideran que solamente tendrían que tomar medidas durante la menstruación y si tienen úlceras genitales.

El riesgo aumenta si se tienen múltiples parejas, pero no se sabe si este aumento se debe a una transmisión sexual o a exposiciones percutáneas no detectadas.

También aumenta el riesgo en individuos coinfectados por el VIH u otra enfermedad de transmisión sexual.

La prevalencia de anticuerpos parece ser similar en homosexuales y heterosexuales, aunque en algunos estudios se ha encontrado un incremento de riesgo en relaciones sexuales que implican pequeños traumatismos.

Exposiciones percutáneas

Las exposiciones percutáneas, como la perforación de partes corporales, la acupuntura o el tatuaje, son fuentes potenciales de transmisión si se utilizan instrumentos contaminados.

Exposición ocupacional

El personal sanitario y todos aquellos profesionales que puedan estar expuestos a sangre tienen un riesgo de adquirir la infección. Este riesgo es mayor si en la fuente se ha detectado ARN en sangre.

El riesgo de infección por el VHC tras un pinchazo accidental con una aguja contaminada es intermedio entre el de adquirir el VIH y la hepatitis B.

Nosocomial

La transmisión nosocomial es posible si las técnicas de control de la infección son inadecuadas y el material contaminado es compartido entre pacientes.

Probablemente, esto explica que la prevalencia de anticuerpos sea mayor en pacientes sometidos a hemodiálisis.

Transmisión vertical

La infección perinatal se produce en un 0-15% de los casos. El riesgo aumenta si la madre está coinfectada por el VIH o si la carga viral materna es alta.

No hay evidencia de que por la lactancia materna se transmita el VHC de madre a hijo.

No hay datos concluyentes respecto a la protección de una cesárea electiva frente a un parto por vía vaginal.

Los siguientes síntomas se pueden presentar con la infección debida a hepatitis C:

Dolor en el cuadrante superior derecho del abdomen

Hinchazón abdominal debido a líquido

Heces de color arcilla o pálidas

Orina turbia

Fatiga

Fiebre

Ictericia

Inapetencia

Náuseas y vómitos

La convivencia con personas portadoras del VHC no constituye un riesgo. No se transmite por compartir utensilios de uso común, dar la mano o besarse. Sin embargo hay que evitar compartir cuchillas de afeitar o cepillos de dientes.

La transmisión a través de relaciones sexuales de penetración anal se previene utilizando el preservativo. Y en el caso de los usuarios de drogas por vía parenteral hay que utilizar siempre material estéril.

  El primer tratamiento eficaz para la hepatitis C crónica, compuesto por interferón y ribavirina, data de inicios de los 2000. En 2011 se incorporaron los antivirales de primera generación, telaprevir y boceprevir y en 2014 los nuevos antivirales de segunda generación, simeprevir, sofosbuvir y daclatasvir.

  Desde abril de 2015 Osakidetza dispone de las nuevas asociaciones de antivirales de acción directa: ombitasvir/paritaprevir/ritonavir (Viekirax®), dasabuvir (Exviera®) y sofosbuvir/ledipasvir (Harvoni®).